La participación de los clubes del interior en las competencias oficiales vuelve a quedar en el centro de la discusión. Esta vez, el reclamo surgió desde La Calera FC, que expuso una extensa agenda de partidos y aseguró haber afrontado una pérdida cercana a los $680 mil durante el fin de semana.
A través de una publicación en redes sociales, el intendente comisionado de La Calera, Diego Lorenzetti, puso sobre la mesa una serie de cuestionamientos vinculados con la organización de los partidos de La Calera FC y, fundamentalmente, con los costos que implica para una institución del interior sostener su participación en las distintas categorías.
El planteo no se limitó solamente al dinero. Lorenzetti detalló la agenda que tuvo que afrontar el club entre sábado y domingo, con partidos de Reserva Femenino, divisiones infantiles, Primera y Primera Femenino, incluyendo encuentros como local y otros en condición de visitante.
En medio de esa programación, señaló además una situación que genera una pregunta concreta: el sábado estaba previsto el encuentro de Reserva Femenino entre La Calera y Victoria, pero el equipo visitante no se presentó.
Según el planteo realizado públicamente por Lorenzetti, mientras la institución visitante recibiría una multa por su ausencia, queda la duda sobre quién se hace cargo de los gastos que el club local ya tuvo que afrontar para organizar el encuentro.
Y ahí aparece el dato que más preocupa: el intendente aseguró que la pérdida económica para La Calera durante el fin de semana alcanzó los $679.324.
El problema va más allá de un solo partido
Las preguntas de Lorenzetti apuntan a una discusión mucho más profunda: ¿qué significa para un club del interior participar en una liga que concentra una enorme cantidad de encuentros y categorías?
Tras enumerar la programación, dejó planteadas siete preguntas que, más que buscar una respuesta política, ponen sobre la mesa una realidad que merece ser discutida por todos los actores del fútbol sanluiseño.
Entre ellas, cuestionó si existe otro club que deba afrontar una logística semejante todas las semanas, si es razonable la organización de las categorías femeninas e infantiles y si las exigencias podrían terminar generando un desgaste que lleve a La Calera a replantearse su continuidad.
También preguntó por qué el presidente de la Liga no habría aceptado una reunión que, según afirmó, había solicitado dos semanas atrás, y puso el foco en una cuestión central:
“¿Sabrá la Liga el sacrificio que hace el interior para participar?”
Una discusión que necesita respuestas, no silencios
Más allá de que los números y cuestionamientos expuestos corresponden al planteo realizado por el intendente comisionado y deberían ser respondidos por la propia Liga, hay algo que resulta difícil de ignorar: los clubes del interior también forman parte del fútbol sanluiseño y sostener una competencia tiene un costo humano, económico y logístico.
Por eso, las preguntas de La Calera merecen ser escuchadas.
Porque detrás de cada partido hay jugadores, familias, dirigentes, entrenadores, viajes, árbitros, transporte, instalaciones y recursos que muchas veces salen del esfuerzo de las propias instituciones.
Y si existe un problema de organización, la solución no debería ser el silencio ni el desgaste de los clubes, sino sentarse a discutirlo.
La Liga Sanluiseña tiene ahora la posibilidad de explicar cómo se determina la programación, cómo se distribuyen las responsabilidades ante una suspensión o incomparecencia y qué mecanismos existen para acompañar a las instituciones que deben recorrer kilómetros y sostener numerosas categorías.
La pregunta de fondo quizás sea la más sencilla:
¿El sistema está pensado solamente para organizar partidos o también para que los clubes puedan sostenerse y seguir participando?
Desde Belgrano al Día creemos que este debate merece darse con respeto, pero también con claridad. Porque cuando un club del interior plantea que participar le cuesta cientos de miles de pesos en un solo fin de semana, no alcanza con mirar una tabla de posiciones: también hay que mirar el esfuerzo que existe detrás de cada camiseta.
Ahora, las preguntas están planteadas. Lo que falta son las respuestas.
