🌡️SAN LUIS --°

El intendente comisionado mostró imágenes de los trabajos de limpieza y puesta en valor realizados en el acceso a la localidad y cuestionó que, poco después, volviera a encontrar suciedad y restos en el sector. También advirtió sobre la presencia de elementos cortantes en un lugar frecuentado por familias y niños.

El ingreso a La Calera volvió a quedar en el centro de un reclamo del intendente comisionado Diego Lorenzetti, quien difundió en sus redes sociales dos publicaciones relacionadas con las condiciones del sector y la convivencia entre la actividad productiva y la vida cotidiana de la localidad.

En su primer mensaje, Lorenzetti contó que se acercó al cruce para observar cómo habían quedado los trabajos realizados para mejorar la imagen del ingreso, entre ellos tareas de pintura y el retiro de ramas de los pimientos que habían sido podados.

Según relató, la intención era dejar el acceso en mejores condiciones, pero aseguró que al llegar se encontró nuevamente con una situación que generó su malestar.

El jefe comunal mostró videos registrados por él mismo y cuestionó la suciedad que, según señaló, queda en el sector a partir del movimiento relacionado con Temoli y Cementos.

“Una cosa es vivir la realidad y otra contar un cuentito desde una oficina”, expresó Lorenzetti.

El reclamo por lo que queda después de la actividad

Más allá de la discusión política, el planteo abre una pregunta concreta para la comunidad: ¿quién debe hacerse cargo de mantener en condiciones el ingreso de una localidad cuando determinadas actividades generan residuos, ramas, tierra u otros elementos en el sector?

La cuestión no es menor para La Calera, donde la actividad industrial forma parte de la historia económica de la localidad, pero al mismo tiempo convive diariamente con vecinos, familias y espacios de circulación.

De hecho, durante los últimos días la relación entre actividad industrial y comunidad volvió a generar preocupación luego de una voladura en una cantera que produjo una importante nube de polvo. Lorenzetti realizó denuncias por aquel episodio, mientras que Cementos Avellaneda posteriormente sostuvo que sus operaciones se desarrollan bajo protocolos de seguridad y dentro de las normativas ambientales vigentes.

Una segunda advertencia: elementos que podrían representar un peligro

En otra parte de su publicación, el intendente puso el foco en una situación diferente pero vinculada al mismo sector.

Lorenzetti advirtió sobre la presencia de elementos cortantes en un lugar al que, según señaló, concurren numerosas familias.

Su preocupación estuvo especialmente dirigida a los niños, al considerar que cualquiera de ellos podría lastimarse si entra en contacto con esos elementos.

“A esa Virgen van muchas familias y los precintos esos son elementos cortantes y cualquier niño se puede lastimar”, manifestó.

El planteo instala una cuestión que va más allá de quién tiene razón en la discusión: si un espacio es utilizado habitualmente por familias, las condiciones de seguridad deberían ser una prioridad.

La discusión que queda planteada

Los reclamos de Lorenzetti vuelven a poner sobre la mesa una discusión que La Calera viene atravesando: cómo compatibilizar la actividad productiva con el cuidado del entorno y la seguridad de quienes viven y circulan por la localidad.

No se trata solamente de limpiar después de que aparece la suciedad ni de actuar cuando surge un reclamo. También aparece la necesidad de establecer responsabilidades claras, controles y mecanismos de prevención para evitar que los problemas se repitan.

Desde Belgrano al Día difundimos el reclamo realizado por el intendente y las imágenes que acompañan sus publicaciones. Al mismo tiempo, entendemos que las empresas mencionadas y los organismos que correspondan deben tener la posibilidad de explicar lo ocurrido, informar cuáles son sus protocolos y señalar qué medidas pueden adoptarse para evitar nuevas situaciones.

Porque una cosa es la actividad productiva, necesaria para el desarrollo y el empleo, y otra es que los vecinos deban acostumbrarse a convivir con las consecuencias de esa actividad sin respuestas claras.

La discusión, entonces, no debería quedar solamente en publicaciones de redes sociales. La Calera necesita respuestas, responsabilidades y soluciones concretas.