Guillermo Escudero, docente del Centro Educativo N°25 de Nogolí, integra la primera cohorte de la Diplomatura en Inteligencia Artificial para la Enseñanza y la Innovación Educativa. Su experiencia vuelve a poner en debate un desafío que atraviesa hoy a las aulas: cómo incorporar nuevas herramientas sin perder de vista el rol del docente.
s de formación”, sostuvo.
La formación docente, una necesidad que trasciende cualquier gestión
La declaración del docente de Nogolí pone sobre la mesa una cuestión que merece ser discutida más allá del acto de colación o de la iniciativa de una determinada administración.
La tecnología cambia rápidamente y los docentes necesitan posibilidades concretas de actualización para poder comprender esas transformaciones y decidir cómo incorporarlas a sus prácticas.
En ese sentido, la discusión no debería centrarse únicamente en cuántos docentes recibieron un certificado, sino también en qué continuidad tendrán estas capacitaciones, qué herramientas llegarán efectivamente a las escuelas y cómo se acompañará a los docentes cuando deban llevar esos conocimientos al aula.
La inteligencia artificial puede abrir nuevas posibilidades, pero su incorporación a la educación también exige formación, criterios claros y acompañamiento.
Desde el Departamento Belgrano, la experiencia de un docente de Nogolí vuelve a poner esa discusión sobre la mesa.
Porque detrás de cada nueva tecnología hay una pregunta que sigue siendo central: ¿cómo hacemos para que realmente sirva para enseñar y aprender mejor?
