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El Gobierno anunció un 5% en octubre, $100 mil mensuales desde noviembre y un bono de $500 mil en diciembre. La administración provincial sostiene que el aumento acumulado llegará al 37% durante 2026. Sin embargo, el anuncio vuelve a poner en discusión cuánto recuperaron realmente los salarios y cómo llegan docentes, policías y otros trabajadores estatales a fin de año.

El gobernador Claudio Poggi anunció este miércoles la pauta salarial para los empleados públicos provinciales para el último trimestre de 2026.

El esquema contempla completar en octubre el último tramo del aumento del 5%, incorporar desde noviembre una suma fija no remunerativa de $100.000 mensuales y otorgar en diciembre un bono extraordinario de $500.000 para los empleados públicos. También se eliminará la categoría F del escalafón general y sus trabajadores pasarán a la categoría E.

De acuerdo con el Gobierno provincial, con estas medidas el incremento salarial acumulado durante 2026 llegará al 37%, sin contabilizar los bonos extraordinarios. La administración sostiene que el porcentaje estará por encima de la inflación proyectada para este año.

DE LA EMERGENCIA A UNA MAYOR DISPONIBILIDAD DE RECURSOS

El anuncio también permite mirar hacia atrás.

En abril de 2024, pocos meses después de asumir, Poggi había declarado la Emergencia Pública en materia económica, financiera, administrativa, social, alimentaria, sanitaria, educativa y de seguridad, argumentando que la Provincia atravesaba una situación financiera que obligaba a tomar medidas de austeridad.

En 2026, en cambio, el Gobierno sostiene que las políticas de austeridad y la creación de una Reserva Social y Salarial permitieron generar margen financiero para recomponer los haberes. Esa reserva fue creada mediante la Ley V-1164-2025 y tiene como objetivo garantizar el pago de salarios y beneficios sociales ante eventuales caídas de ingresos.

La diferencia entre ambos momentos abre una pregunta legítima: ¿qué cambió en las cuentas provinciales para que hoy exista un margen mayor para otorgar sumas adicionales?

EL NÚMERO DEL AUMENTO Y EL SALARIO QUE LLEGA AL BOLSILLO

El porcentaje anunciado por el Gobierno es una cosa. El salario real de cada trabajador, otra.

En el caso de los docentes, por ejemplo, la propia normativa provincial establece distintos componentes remunerativos y no remunerativos. Para julio-diciembre de 2026 se mantuvo además el Fondo de Incentivo Docente Provincial de $28.700 para el cargo testigo de maestro de grado o 15 horas cátedra.

Pero un informe de la Unión de Trabajadores de la Educación Provincial (UTEP), difundido en octubre, sostuvo que el salario de bolsillo de un maestro de grado sufrió una pérdida real del 55,75% entre diciembre de 2023 y agosto de 2026. Se trata de una estimación elaborada por el sindicato, no de un dato oficial, pero introduce un elemento que el debate salarial no debería ignorar.

Y la discusión no alcanza solamente a los docentes.

También están los policías, trabajadores de la salud, administrativos, personal de servicios y miles de empleados públicos que deben afrontar alquileres, alimentos, transporte, servicios y demás gastos cotidianos con sus salarios.

Por eso, más allá del porcentaje anunciado, la pregunta de fondo es otra:

¿Cuánto poder de compra recupera realmente un trabajador estatal con estas medidas?

¿QUIÉN SE BENEFICIA?

El Gobierno sostiene que la pauta busca dar previsibilidad a los trabajadores y también a la economía provincial.

Y, efectivamente, para una familia que recibe un ingreso adicional, una suma fija o un bono puede representar un alivio concreto.

Pero también existe otra dimensión que merece ser observada.

Los anuncios salariales de los últimos meses llegan en un contexto en el que la Provincia se prepara para atravesar un nuevo ciclo político y electoral. Eso, por sí solo, no permite afirmar que las medidas tengan una motivación electoral, pero sí hace razonable que la sociedad observe el momento, los recursos utilizados y la sustentabilidad de los aumentos.

La pregunta no debería ser solamente cuánto se anuncia.

También debería ser:

¿Alcanza para mejorar de manera sostenida la vida de los trabajadores o funciona principalmente como un alivio de corto plazo?

Y una más:

¿Cuánto de este dinero queda incorporado al salario y cuánto depende de sumas extraordinarias o no remunerativas?

Son cuestiones especialmente importantes para docentes, policías y trabajadores que vienen reclamando una recomposición que no se mida solamente en porcentajes, sino en poder adquisitivo.

UNA DISCUSIÓN QUE RECIÉN COMIENZA

El Gobierno tiene derecho a mostrar las cuentas que considera ordenadas y a destacar las mejoras salariales anunciadas.

Los trabajadores, al mismo tiempo, tienen derecho a preguntarse si esas mejoras alcanzan.

Entre ambos puntos existe una realidad que solamente podrá evaluarse con el paso de los meses: qué sucede con los salarios frente al costo de vida y cuánto cambia realmente la situación de quienes todos los días sostienen los servicios públicos de San Luis.

Porque un aumento anunciado puede ser una buena noticia.

Pero la verdadera medida de ese aumento estará en algo mucho más sencillo: qué puede comprar una familia con ese sueldo cuando llega a fin de mes.