El jefe comunal Diego Lorenzetti anunció dos decisiones que vuelven a poner la relación entre la Municipalidad y Cementos Avellaneda en el centro de la discusión. El Municipio sostiene que determinados materiales entregados como donaciones terminan generando residuos que debe trasladar y disponer, mientras que decidió rescindir la compra de cemento por una cláusula que, según afirma, impide venderlo a los vecinos.
La relación entre la Municipalidad de La Calera y Cementos Avellaneda vuelve a quedar bajo la lupa.
En las últimas horas, el jefe comunal Diego Lorenzetti comunicó dos decisiones que, según explicó, buscan modificar la manera en que el Municipio se relaciona con determinados materiales provenientes de la fábrica y, al mismo tiempo, evitar que una condición contractual termine afectando a los vecinos de la localidad.
Residuos presentados como donaciones
En uno de los comunicados, la Municipalidad informó que dejará de retirar materiales descartados de la fábrica que hasta ahora eran considerados “donaciones”.
Según explicó Lorenzetti, durante un período el Municipio entendió que se trataba de elementos que podían ser reutilizados por vecinos y que se encontraban en condiciones de ser aprovechados.
Sin embargo, con el tiempo —de acuerdo con la versión municipal— comenzaron a aparecer bins y tambores con restos de aceite, retazos de madera, pallets y otros materiales en desuso que, en lugar de transformarse en una ayuda para la comunidad, terminaban convirtiéndose en residuos que debía trasladar y disponer la propia Municipalidad.
El planteo de fondo es concreto: ¿hasta dónde puede y debe hacerse cargo un Municipio de los materiales descartados por una empresa privada?
La Municipalidad sostiene que no debe funcionar como un sistema de disposición final de residuos industriales y anunció que, a partir de ahora, si la empresa dispone de materiales que puedan ser reutilizados y existen vecinos interesados, la gestión deberá realizarse directamente entre la empresa y quienes quieran recibirlos.
La decisión abre también otra discusión: si un material es presentado como donación pero requiere traslado, clasificación, tratamiento o disposición final, ¿sigue siendo una donación o pasa a convertirse en un costo para el Estado municipal?
El cemento: una cláusula que, según el Municipio, perjudica a los vecinos
El segundo anuncio tiene otro alcance.
La Municipalidad informó que decidió rescindir el contrato de compra de cemento que mantenía con Cementos Avellaneda.
El motivo señalado por el Municipio es una cláusula contractual que establece que el cemento adquirido por la Municipalidad no puede ser vendido posteriormente a los vecinos de La Calera.
Lorenzetti explicó que, cuando se aceptó esa condición, existía un proveedor local de cemento y, por lo tanto, los vecinos contaban con una alternativa para realizar sus compras.
Pero, según el comunicado municipal, hace más de un año que la localidad no cuenta con ese proveedor, por lo que la situación habría cambiado.
La Municipalidad considera que mantener la cláusula en estas circunstancias termina generando una desigualdad: el Estado puede comprar el producto, pero no puede utilizar esa compra para atender la demanda de los propios vecinos.
Por eso decidió ponerle fin al contrato y buscar otras alternativas dentro del marco legal.
Una discusión que excede a un contrato
Más allá de las posiciones de cada parte, las dos decisiones plantean una discusión que interesa directamente a la comunidad.
Por un lado, está la responsabilidad de una empresa respecto de los materiales que descarta y de qué manera pueden ser reutilizados sin trasladar costos al Municipio.
Por otro, aparece la necesidad de que los vecinos de La Calera puedan acceder a materiales básicos sin quedar condicionados por acuerdos que, según plantea el Ejecutivo municipal, hoy ya no responden a la realidad de la localidad.
El contexto tampoco es menor. En las últimas semanas, la relación entre el Municipio y Cementos Avellaneda ya había generado fuertes cruces públicos a raíz de episodios de polvo y voladuras que afectaron a La Calera y que llevaron a Lorenzetti a realizar denuncias formales.
Al mismo tiempo, la empresa sostiene públicamente que cuenta con sistemas de clasificación, trazabilidad y tratamiento de residuos y que desarrolla distintas acciones de reutilización, reciclaje y coprocesamiento. En sus reportes de sustentabilidad también menciona la donación de determinados residuos de madera a vecinos de la comunidad.
Por eso, será importante conocer también la posición de Cementos Avellaneda respecto de estas nuevas decisiones municipales.
La pregunta que queda abierta
La discusión no debería quedar solamente en un enfrentamiento entre una empresa y un Municipio.
Lo central es determinar qué materiales pueden ser considerados realmente una donación, quién debe hacerse cargo de los residuos que no puedan ser reutilizados y cómo garantizar que los vecinos no terminen pagando las consecuencias de acuerdos que ya no se ajustan a la realidad de La Calera.
Desde Belgrano al Día entendemos que estas decisiones merecen ser conocidas y debatidas públicamente, pero también que todas las partes deben tener derecho a explicar su posición.
Porque detrás de un contrato, de una donación o de un conflicto entre instituciones hay algo mucho más importante: los vecinos de La Calera y las condiciones en las que viven.
Belgrano al Día — información, voces y derecho a réplica.
